Deseos, henchidos de ver a José Tomás, al final terminaron silbándole cuando abandonaba el coso de los Campos Góticos. No tuvo una buena tarde el diestro madrileño, aunque tampoco pudo hacer demasiado con los dos enemigos que le tocaron en suerte.
Con su primero, viendo la imposibilidad de lucimiento, José Tomás optó por abreviar y se fue pronto a por el estoque de verdad, lo que le granjeó los primeros e inmerecidos pitos. No había toro, y cuando lo intentaba, el astado de Núñez del Cuvillo doblaba las manos y rodaba por el albero. Mató rematadamente mal y el público silenció su actuación con la esperanza de ver a su ídolo ante el quinto toro.
Fiestas de San Antolín 2011
